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El miedo en la publicidad

10 febrero,2014

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Publicidad de miedo

Por alguna razón, nos encanta ver a los demás morirse de miedo, y eso es algo de los que los publicistas han sacado provecho, creando así una nueva tendencia: El prankvertising.

El prankvertising se basa en algo sencillo, asustar a la gente, grabar sus reacciones con cámaras ocultas, acabar con promocionar el producto, y confeccionar un video como resultado para convertirlo en viral.

Resulta una tendencia de lo más efectiva en el sentido viral, la prueba de ello sería el famoso vídeo “Devil Baby Attack”, con más de 35 millones de visionados (y subiendo) o la promoción de “Carrie”. Pero asustar a ciudadanos inocentes para vender un producto obviamente plantea un conflicto entre la viralidad y la ética, del que parece que la viralidad está teniendo todas las de ganar. Probablemente la broma acabará cuando alguna pobre víctima sufra un ataque al corazón.

Pero no nos engañemos, el miedo siempre ha sido una gran herramienta, desde la política, la propaganda, la educación, y hasta la en la publicidad tradicional, de manera sutil y camuflada.
Y es que es cierto que cuando una persona siente miedo, es cuando está al nivel más alto de atención, y así se logran crear emociones inolvidables que se usan para asociarlas a una marca.

Además, ¿qué es la felicidad si no la total y absoluta ausencia de miedo? Fácil para los publicistas, creando miedo se crea la avidez, la necesidad y se motiva el deseo de adquirir ese producto que obtiene la solución a tus problemas.

Como ya hemos dicho, el miedo no es una técnica para nada nueva usada en publicidad, y la mayoría de productos se nutren de él en sus ventas. ¿Miedo a sufrir un robo? Contrata a Mapfre, ¿Miedo a tener un accidente? No te lo pienses, solo sobrevivirás con un Audi ¿Miedo a tener problemas de salud? Con Fontvella, Actimel y Densia vivirás 200 años ¿Miedo a envejecer y morir solo? No te preocupes, Olay te mantendrá en los 20 eternamente… Y así un largo etcétera. Yo me pregunto cómo sobrevivían en el siglo XIX.

La publicidad a veces advierte, pero en otras ocasiones pretende volvernos paranoicos para vendernos la salvación. La estrategia del miedo para confundirnos y hacernos sentir cada día más desvalidos, es la base de (casi) todas las marcas.

Pero el miedo en la publicidad debe contarse con cuentagotas, puesto que es un arma de doble filo. Cuando resulta excesivo, causa un rechazo natural, evitamos la exposición al anuncio y lo juzgamos de una distorsión de la realidad de mal gusto. Si además no se muestra la credibilidad necesaria de que el producto es capaz de solucionar nuestros problemas, el público tenderá a desacreditar la marca y tratarla de prescindible y no de necesidad. Y por otra parte si la amenaza (el miedo que nos inducen) también es mínimo, el papel del producto o servicio no tendrá ninguna utilidad real para el consumidor.

Para que una campaña funcione de verdad, no hay que transmitir anuncios catastróficos con productos milagrosos, sino que se debe ajustar a la realidad, problemas reales con soluciones viables.

En definitiva, la gestión del miedo es complicada pues ni quedándose cortos ni siendo excesivo se logran buenos resultados. Por lo tanto, si no se sabe bien cómo gestionarlo, mejor descartar esta estrategia.
Y recordad la próxima vez que veáis la televisión, vuestra vida no pende de un hilo, en serio.

Artículo de L. Moreno

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