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Hasta dónde puede llegar la música en publicidad

10 enero,2014
música en la publicidad
música en la publicidad

Estamos de acuerdo con que la publicidad trata cada vez más de crear emociones concretas con una serie de estímulos para el público.

Para ello, nos centramos en estudiar los diferentes diseños visuales que se lleven de moda, los roles que deben aparecer para parecer más cercanos a los consumidores y las técnicas de imagen para optimizar nuestros anuncios. Pero hay un elemento clave, que estando al mismo nivel de importancia de la imagen, parece algo infravalorado: la música.

Como decía Óscar Wilde, “el arte de la música es el que más cercano se halla de las lágrimas y los recuerdos”.  Y es que, sin duda, el sonido es capaz de introducirse en el subconsciente llegando incluso a cambiar el estado de ánimos de una persona o trasladándola a alguna situación anteriormente vivida. Por lo tanto, si música y recuerdo van de la mano, ¿por qué no usar este vínculo en la publicidad?

En la actualidad, la música en anuncios ya se usa en diferentes formatos y se distinguen de la siguiente forma:

El jingle, es un mensaje publicitario cantado. Las primeras frases y eslóganes que se anunciaban ya se creaban en formato musical convirtiéndose algunos en ritmos pegadizos y conocidos por todos. ¿Recordáis aquél de “Yo soy aquél negrito” de Cola Cao?

La música original es aquella compuesta concretamente para una campaña de publicidad concreta, y es que ya hay muchos profesionales que se dedican exclusivamente a ello.

También se usa la adaptación musical, cuando un tema es muy conocido por el espectador y se le modifica la letra adaptándola al mensaje del anuncio.

La “música al estilo de” también es una técnica frecuente, usando una partitura musical que por sus ritmos puede sonar de forma muy parecida a otra que reconoce el espectador.

Utilizar bandas sonoras de películas famosas también es un recurso muy habitual en publicidad.

Pero de este recurso no solo se benefician los anunciantes, sino que también ofrece la posibilidad a muchas discográficas a introducir artistas noveles para hallar la fama. Así fue el caso de Natasha Bendigfield que con la marca Pantene logró ganar un Premio Grammy por “Unwritten”, la canción que usaron para todos los anuncios de la marca.

Pero ponerle sonido a la imagen no es una simple cuestión de estética, sino que también tiene una intencionalidad definida.

La música puede desarrollar funciones como son la de reforzar los contenidos que se anuncian, ayudar a que se recuerde el anuncio, apoyar su estructura sirviendo de fondo de unión o destacando elementos importantes, captar la atención del consumidor y despertar su interés hacia el mensaje o incluso facilitar la segmentación hacia el público objetivo.

Lo que está bien claro es que la publicidad sin la música lo tiene bastante crudo para llegar a sus consumidores. En este contexto de hacer branding y vender más los valores que los productos, ¿qué medio hay mejor que la música? Todos nos hemos emocionado alguna vez con algún anuncio e incluso habrá más de uno que recordaremos para toda la vida.

Y si aún quedan dudas sobre hasta dónde llega el poder de la música, podéis ver este emotivo vídeo:

http://www.youtube.com/watch?v=dwC40SDagus

Artículo de L. Moreno

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