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¿Los teléfonos inteligentes vuelven perezoso a nuestro cerebro?

16 julio,2015

Telefonos inteligentes cerebro perezoso

Sácale punta al Smarthpone

España, con un 70%, lidera el ranking de países con mayor implantación de smartphones, mientras que en el mundo hay unos 7.000 millones de dispositivos conectados. De hecho, cuando se llegó a los 4.000 ya había más dispositivos que cepillos de dientes. Sin duda, los tiempos han cambiado, pero la cuestión es: ¿los teléfonos inteligentes vuelven perezoso a nuestro cerebro?

La pregunta es un tanto tramposa, porque tener tendencia a la vagancia no implica ser más tonto. El problema radica en el debate que genera la eclosión del teléfono móvil en el ámbito educativo, porque estaremos de acuerdo en algo: si el 80% de los adolescentes tiene un smartphone y el 25% de niños de entre 2 y 5 años navega sin la ayuda de los padres, deberíamos aprovecharlo.

Las innovaciones en las Tecnologías de la Información y la Comunicación han provocado que cambiemos el modo de utilizar nuestro cerebro, por tanto, nos enfrentamos a un nuevo escenario. Como todo, hay pros y contras, obviamente ya hay quien se ha encargado de realizar alguna advertencia.

Cuatro profesores de la universidad de Ontario publicaron un estudio titulado “The brain in your pocket: Evidence that smartphones are used to supplant thinking” (por Nathaniel Barr, Gordon Pennycook, Jennifer A. Stolz, Jonathan A. Fugelsang). En él se afirmaba que las posibilidades de los teléfonos inteligentes fomentaban la pereza hacia el pensamiento analítico y el desinterés por las búsquedas en la propia memoria. Los adolescentes lo plantearían de la siguiente manera: “¿para qué voy a aprenderlo si lo puedo buscar?”.

Por otro lado, los aspectos psicológicos también deben ser analizados en esta cuestión, ya que la pantalla genera un buen escondite que a la larga dificulta la capacidad para relacionarse. No es lo mismo pelearte con un amigo y pedirle perdón por WhatsApp o Facebook que hacerlo en persona. Enviar un mensaje permite cambiar de tercio en pocos segundos; en cambio, sentarte frente alguien a quien quieres y sudar, sufrir y avergonzarse antes de decir ‘lo siento’, es otra cosa. La conversación, la empatía, el dolor al recibir una reprimenda con la mirada….todo ello es fundamental para el desarrollo de la persona.

Darle la vuelta a la tortilla

El cerebro funciona en dos niveles: uno se encarga de almacenar información; el otro en cambio tiene se ocupa de seleccionar y decidir. El problema es que son tantos los datos que acumulamos en nuestras computadoras que casi necesitaríamos otro cerebro para gestionarlo todo.

Por ello es tan importante lograr que los jóvenes hagan un buen uso de sus dispositivos móviles, para evitar que esa parte del cerebro más ejecutiva pase a un segundo plano. De hecho, esto se discutió en la última edición del Mobile World Congress, celebrado en Barcelona. Se mostraron proyectos pioneros, como los que se están realizando en alguna escuela de Barcelona en la que ya trabajan con los smartphones en clase.

El teléfono o la tableta, con las aplicaciones adecuadas, es una herramienta realmente útil. Elimina el problema de la coordinación oculo-manual que tienen los niños con el ratón del ordenador, permite buscar información y crear presentaciones audiovisuales, además facilita la interrelación entre los compañeros, lo cual mejora el trabajo cooperativo entre ellos.

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